OBESIDAD Y EMBARAZO

Durante el embarazo, la obesidad puede tener graves efectos en la salud de una mujer y la de su bebé. En el caso de las mujeres que ya están embarazadas, la atención prenatal regular, la buena alimentación y el ejercicio pueden ayudar a reducir estos riesgos a la salud. No obstante, la mejor manera de evitar los problemas que causa la obesidad es adelgazar antes de quedar embarazada.

Durante el embarazo, la obesidad se asocia a un mayor riesgo de desarrollar varios problemas de salud:

  • Diabetes gestacional: Diabetes significa tener un nivel alto de glucosa en la sangre. Cuando se diagnostica por primera vez durante el embarazo, se denomina diabetes gestacional. Esta afección puede aumentar el riesgo de tener un bebé muy grande y un parto por cesárea. Las mujeres que han tenido diabetes gestacional, así como sus hijos, también corren un mayor riesgo de tener diabetes en el futuro.
  • Preeclampsia: La preeclampsia es un trastorno de la presión arterial que puede ocurrir durante el embarazo o después del mismo. Es una enfermedad grave que afecta el organismo entero de la mujer. Los riñones y el hígado pueden dejar de funcionar.
  • Apnea del sueño: Las personas que sufren de apnea del sueño dejan de respirar por cortos períodos mientras duermen. El apnea del sueño está relacionada con la obesidad. Durante el embarazo, el apnea del sueño puede no solo ocasionar fatiga sino también aumentar el riesgo de hipertensión, preeclampsia, eclampsia, y trastornos cardíacos y pulmonares.

Además la obesidad aumenta otros riesgos como: pérdida del embarazo, defectos congénitos, problemas con los exámenes de diagnóstico, macrosomía, parto prematuro o nacimiento de un niño muerto

A pesar de los riesgos, se puede tener un embarazo saludable si se tiene obesidad. Conlleva controlar cuidadosamente su peso, prestar atención a la dieta y el ejercicio, recibir cuidado prenatal regular para detectar complicaciones y tener consideraciones especiales para su trabajo de parto y parto.

Alimentarse bien y hacer ejercicio regularmente son clave para tener un embarazo saludable. Estos dos hábitos también pueden colaborar a llevar un estilo de vida más saludable después del embarazo.

Bajar de peso antes de quedar embarazada es la mejor manera de reducir el riesgo de los problemas ocasionados por la obesidad. El bajar incluso un poco de peso (5–7% del peso actual) puede mejorar la salud en general y abrir el paso a un embarazo más saludable.

 

Fuente: The American College of Obstetricians and Gynecologists

 

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